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antoniadis9

Ojos Esclavos

Sabía lo que me jugaba. Ellla era propiedad de "El Portu", en el único sentido en el que alguien puede ser propiedad de alguien, en el de controlar sus actos. La situación era así de simple, y así de terrible. Una esclava en pleno siglo XXI. 

Probablemente, la única a la que no le sorprendía en exceso era a ella. Simplemente porque la costumbre había conseguido anular cualquier otra perspectiva vital, a excepción del cautiverio. La infancia, la adolescencia y lo que llevaba transcurrido de juventud, se asociaba a esa forma de vida, para ser exactos, a esa manera de sobrevivir, de cooperar con la vida. Y por tanto, no percibía esa realidad terrible, que a mí o a cualquier otro, nos aterrorizaba.

Esta especie de status quo en el que transcurrían horas, días y meses, solo se vio alterada por mi presencia. La conocí por pura casualidad, yo no había buscado sus servicios, simplemente coincidí con su compañía. Dicen que las coincidencias no existen, pero a mí me ha enterrado una. Ella y yo fuimos colocados en el mismo sitio y a la misma hora, y desde luego no lo buscamos. Sucedió, sin más.

Si acaso, siendo un poco rebuscado, yo andaba de mala manera, tropezando con cada una de las piedras del camino, una y otra vez. Ella, ya se lo imaginan, en esa especie de nebulosa cósmica en la que uno se coloca, o mejor dicho, le colocan, cuando su voluntad queda anulada. Acusen al alcohol, que algo hubo de eso. Pero sobre todo, condenen a sus ojos. Yaciendo en esta fría sepultura, he podido dedicar mucho tiempo a reflexionar, y he llegado a la conclusión de que la capacidad de hechizo de los ojos de una mujer, provienen de su capacidad de transmitir o provocar sentimientos. No se trata tanto de aspectos estéticos como el color, las pestañas o las dimensiones. Simplemente emanan emociones y las provocan. Y de mí, extrajeron ese espíritu de caballero andante, que supongo debe existir en los hombres decentes.

Cuando el desastre era ya inevitable, solo pude rendirme a la evidencia. Moriría por ella. Y a fe que lo hice. No se puede negociar con los malvados. Un pacto requiere buena voluntad, y eso es mucho pedir de los desalmados. Simplemente, me arrebataron mi dinero, mi vida y mi alma, a cambio de nada. Imagino que eso es lo que ellos entenderían como un buen negocio.

Por mi parte, solo me queda decir que lo intenté. Que no es mucho, considerando que estoy muerto. Pero la alternativa no era mucho mejor. De no haberlo hecho, habría vivido, sí, pero solo, cobarde y ruin. Sin sus ojos. sin esas pocas semanas que compartimos en las peores habitaciones imaginables. No se si eso puede compensar una vida, no soy economista. Pero creo que solo viví en aquellos lechos con aquellos ojos, y el resto, fue puro relleno.

Publicado la semana 4. 24/01/2018
Etiquetas
Tom Waits , Miedo , De noche , La muerte no es el final
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