07
Adrián Dordelly

Pastillitas azules

Siempre ha tenido Visiones, Doctor. Dice cosas raras y entonces lo tenemos que amarrar. No es una Persona mala... no realmente. Pero de repente se transforma. Dice que tiene Poderes... usted ya sabe. Ya es mucho tiempo... ¿Jamás se curará?

Mi Mamá estaba sentada enfrente del Psiquiatra y el Psiquiatra ponía atención a todo lo que mi Madre le decía, porque mi Madre pagaba muy bien la Consulta.

Y porque a mi Madre le encantaba tomarse mis Medicamentos. Sobretodo mis pastillas para dormir.

Así se tranquilizaba de mí, me imagino.

Así es como ella descansaba de sí misma. Mi Madre descansando de ser Mamá, ese Ser Maldito que alguna vez trabajó para Playboy.

El Consultorio del Doctor Cueva-Cueva estaba lleno de Cuadros. Las Paredes se inflamaban y sudaban rocío de aguas negras mientras los Cuadros Sonreían. Estirándose los Colores y los Marcos de cada uno de los Cuadros. La Felicidad se transmite por medio de la Locura... Por medio de las Sonrisas y las Carcajadas de la Locura. Pero mi Madre no se daba cuenta de nada. Mucho menos de la Erección que el Psiquiatra iba padeciendo a causa de ese olorcillo a Pies que las medias de mi Madre dejaban salir al Espacio.

Los Cuadros, cada uno de esos Cuadros, habían sido pintados por Pacientes que habían estado en el Manicomio. En Consulta. En esa Consulta. Qué cosa tan extraña, ¿no crees?

Que el Arte termine por ser la expresión de la Enfermedad Mental cuando el Arte mismo es la Mayor Manifestación del alma... no sé... me resulta muy extraño todo esto...

El Psiquiatra no sabía de lo que mi Madre era capaz. Pero se lo imaginaba. Y eso es lo que más le gustaba al Doctor Cueva-Cueva: gozar con las Visiones y con los Temores de sus Pacientes... delicioso...

"Pues cuando empiece su Hijo a decir Cosas Extrañas... traígamelo... también traígame a la Novia esa que está Embarazada de él¨, le dijo el Doctor Cueva-Cueva a mi Mamá.

Porque el Doctor Cueva-Cueva también tenía sus propios Monstruos. Su propia Mamá Monstruosa. Lo bueno es que el Doctor Psiquiatra había tomado la precaución de encerrar a su Mamá en uno de los Cuadros de su Consultorio. Pero nadie sabía en cual.

Pero a veces se podía escuchar que la Mamá del Psiquiatra, desde su Prisión de Colores, de pronto decía unas palabritas con una Vocecita muy curiosa: "¡Nunca le digas a mi Doctor Hijo que puedes Hablar Con Dios! Eso está mal para él, y para todos los que en el Mundo son como él. Porque ellos siempre existen cuando los Pacientes quieren Ser. Aprende... aprende a mentir... aprende a No Decir...".

Todo eso parecía algo que el Doctor Psiquiatra se estaba sacando de la manga. Podía ser una Trampa. Una Trampa para que el Paciente dijera que había escuchado a una Vocesita hablar. Y todo para que el Doctor Psiquiatra pudiera tener la Oportunidad de Acabar con los Sueños Humanos que todo Esquizofrénico, todo Bipolar, de pronto no podía dejar de decir.

Porque así pasa con la Gente Loca. La Gente que Camina al Revés. De pronto no pueden dejar de decir lo que ven. Porque mientras dicen lo que Ven, lo que están viendo en vivo se mezcla con las Visiones que los Locos están relatando...

En sincronías, como diría Jung.

Así sucede el Terror. Así aparece. En las cosas que menos sentido tienen. En un detalle que nadie se fija. Ahí se incuba la Locura. En un detalle sin la menor importancia.

Porque yo me fui volviendo Loco, yo fui desarrollando mis Visiones a partir de que mi Madre dejaba sus calzones en el Bote para la Ropa Sucia del Baño... y es que luego, cuando uno entraba a cagar, ahí se manifestaba todo ese aroma.

Cuando yo era una Niña.

Como ahora, que el Psiquiatra se permitía oler el aroma a Pantimedias de mi Madre, mientras el Doctor Psiquiatra sabía que su propia Madre le hablaba a él desde adentro de uno de los Cuadros de Colores, con esa Vocesita tan Curiosa.

Ay Doctor, no vaya a pensar mal de mí... pero a veces siento que la que escucha Voces soy yo... Ya estoy harta de mi Hijo Doctor. Lo quiero Matar. ¿Para qué traje así a un Hijo al Mundo?

Mi Madre no podía dejar de hablar. Y entre más hablaba, las lágrimas le resbalaban desde sus Ojos Verdes.

Betty Davies Eyes...

Y entre más pasaba el tiempo, mi Madre ya iba quitándose los Zapatos.

Mamá se desliza por donde hay Sombras. Y ahí por donde la luz del Sol ilumina todo lo que debería ser Alegría y Felicidad, mi Mamá aparece con una forma de Estrella Negra llena de Fuego.

Ella sonríe de nuevo y me abraza.

Yo me zafo de ella, y corro a esconderme del Destino de donde provengo. Mi Destino de Fuego.

El Doctor Cueva-Cueva se acerca mucho al oído de mi Mamá y le dice:

"Mire usted, Señora de Los Pies Olorosos, usted, que luce tan sofisticada y tan fría, con esos Ojos Acuosos que no transmiten ninguna Emoción... mire usted, yo siempre quise ser Frío. He querido ser El Doctor Frío y nunca lo he logrado. Para dar consulta tengo que tomarme una de estas pastillitas... las de color Rojo. Y para salir a las Fiestas y a los Congresos de Psiquiatría me tomo una pastillita Azul... como estas... ¿Ve?".

Mi Mamá quiere deslizarse por las Sombras. Sus Brazos engordan, se pone musculosa y el rostro se le vuelve cuadrado, como de Frankestein versión Mujer Anciana, y un chorro de pelo le sale encima de los Hombros y sus Ropajes se van rompiendo poco a poco...

Mi Madre sonríe, de nuevo. La boca se le ve bastante infernal, demasiado negra y honda... como una Panocha Celestial... como Todos los hoyos de los que las Mujeres están demasiado Orgullosas.

El Psiquiatra se da plena cuenta de lo que ocurre. Mi Mamá se está volviendo un Ser Feliz. Felicidad causada por las pastillitas Azules que el Doctor Cueva-Cueva le está mostrando. Porque mostrarle pastillitas a una Mujer es algo así como enseñarle una parte muy Privada y muy Hermosa del Cuerpo del Hombre... o tal vez como enseñarle Dinero...

Porque el Dinero es una cosa muy Obscena.

Mi Mamá acepta tomarse la pastilla Azul y el Psiquiatra le acaricia entonces la cabellera a mi Mamá. Y la Vocesita que proviene de cualquiera de los Cuadros del Consultorio sonríe

junto a mi Mamá. Es como si mi Madre fuera contagiando a la Realidad con sus Emociones de Mujer Enigma.

El Psiquiatra vuelve a hablar:

¨No se preocupe Marisela... No te preocupes... lo tienes todo en la vida... Tienes Dinero, tienes Propiedades. No te falta Comida ni Vestidos caros, ni Automóviles... no te falta nada... Sólo cometiste un error... Aunque tú quieras salvar a tu Hijo, ya no puedes. Has perdido a tu Hijo... lo perdiste porque nunca has sabido ser un Ser Humano. Pero nadie tiene por qué ser un Ser Humano. No te preocupes Marisela...".

Y mientras el Doctor Cueva-Cueva va diciendo todo esto, no deja de acurrucarse debajo de la axila ahora gorda y obesa de mi Madre. Porque mi Madre se ha convertido en el Gorila Asesino que vive en la Azotea de mi Casa. Mi Madre va alargando cada uno de los cabellos de su cabeza y el Doctor Psiquiatra se enrreda en ellos, poco a poco. La Vocecita sigue hablando, pero ya no se le entiende casi nada. Y aquí es cuando sucede.

Mamá se tira al piso. Y en el piso ella pide perdón. Pero el Doctor ya no la escucha. Ni a ella ni a nadie. Mi Madre ya abarca más de la mitad del Consultorio con su Cuerpo. Como una Alicia va creciendo mi Madre, pero en forma grotesca, como de Mancha Voraz. Rápido-Rápido. Un poco más rápido...

(...)
El Doctor Cueva-Cueva ha sido ya engullido por mi Madre.

Ese ha sido el Efecto de las pastillitas Azules. La Carne que se traga todo...

Se escuchan unos Eructos dentro del Consultorio. Mi Mamá se va tragando los Cuadros, los Libros especializados en Desordenes Mentales, las Flores Lindas, Los Sillones. Y entonces mi Madre eructa de nuevo... y en un santiamén mi mamá vuelve a su forma original.

En un flash.

Puedo verlo todo con mi Ojo Mental. Porque yo ya soy todo un Brujo.

Porque hay gente que no se puede mirar a sí misma cuando esta desnuda. Hay gente que se desnuda, desaparece y se ve demasiado ridícula, como si sus cabezas fueran gigantescas, desproporcionadas... como el Doctor Cueva-Cueva cuando todavía estaba vivo...

Te extraño, Mamá.

 

 

 

 

Publicado la semana 7. 17/02/2021
Etiquetas
Rigo Tovar , Experiencias pasadas, Cine de los 50 , Por la mañana , Manicomio, consulta, psiquiatra, bettie davies, adrian dordelly, doctor psiquiatra, red pill, blue pill
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
07
Ranking
0 220 0