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Ele Punto

Basado en latidos reales.

Hoy os quiero contar una historia. 

Podría ser una historia de amor, que lo es, pero no un amor de película. Es un amor real, de fuego lento, de respeto y libertad.

 

Todo empezó con unas manos escondidas entre las mangas de un jersey, temerosas de mostrarse ante los demás. Una mirada hacia el suelo que no quería afrontar la realidad. Ver aquella timidez que andaba de puntillas por la vida me hizo querer saber qué se escondía tras esos ojos risueños que alguna vez mantuvieron a raya un mar de lágrimas.

 

Nunca pensé que aquel soplo de aire se pudiera convertir en un huracán que revolvió mi mundo y me puso el corazón patas arriba. Mi curiosidad me llevó a querer saber más e, ingenuo de mí, cuando parecía que empezaba a descubrir a la persona detrás del personaje me percataba de que solo me había mostrado uno de sus muchos papeles. Era actriz de mil películas y no supe darme cuenta.

 

Interpretaba perfectamente a la persona feliz y despreocupada que te alegra el día con una sonrisa. Fue figurante de segundo plano para muchos cuando ella solo quería ser el personaje principal. Quedó destrozada cuando le negaron aquella actuación que creyó la más importante.

Y cuando quise mostrarle que su vida era el mejor guión que recibiría de nuevo me revolvía las piezas para mostrarme, de nuevo, la cara oculta de la luna.

 

Esa luna que nos permitía no estar a oscuras en las frías noches llenas de palabras que parecían ir a ninguna parte y se quedaban navegando en mi corazón. Navegando en un barco del que pronto comprendí que jamás controlaría el timón.

 

Con el paso de las semanas supe que ella era todo lo que se propusiera ser, llegar a donde quisiera llegar aunque yo me empeñara en abrirle los ojos mientras ella los cerraba cada vez con más fuerza. Y fue ahí donde tomé consciencia de que mis pensamientos, mi corazón y mi tiempo ya le pertenecían mientras que ella no pertenecía a nadie.

Quise enseñarle a ver todo lo que no veía. Que escuchara a su alrededor y no solo las mentiras que hacía propias para encerrarse en su mundo de papel.

 

Quise tantas cosas que nunca llegué a imaginar… La quise mía, la quise libre. La quise lejos y a la vez abrazar. Pero, al fin y al cabo, la quise.

 

Cada vez que pienso en ella, se me van los dedos escribiendo y la mente imaginando. Recuerdo sus mil miradas, cómo he sido capaz de catalogar cada una de ellas. Y aún así, sé que me faltan mil más.

No tengo intención de completar este álbum, ni de seguir mirando atrás. Cada latido me recuerda que aquello, que ella, fue real.

Publicado la semana 10. 11/03/2021
Etiquetas
Hans Zimmer - Time, Ludovico Einaudi - Time Lapse , Pura realidad , Con las manos frías, Si crees que te gusta alguien, Cuando gustes , Párate y mira!
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Poesía
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