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Freddy Auqui Calle

Plaza 24 de Mayo

Si me reprochas que cada relato mío te transporta al centro de esta ciudad y no a los tentáculos que se extienden en sus periferias…  es porque tengo mis razones. Esta vez “te contestaré con un cuento”.  

Como todas las ciudades esta ciudad no es una ciudad sino muchas ciudades. Ahora voy a contar, en un abrir y cerrar de ojos, la parte de las prostitutas.

Hay de todos los precios y están desperdigadas en todas las plazas. A unas se les reconoce a leguas y a otras con el tiempo. Vivo desde hace 7 años frente al centro Cultural Nina Shunku y no logro entender cómo pude haber vivido en otro lugar que no fuera este lugar. Tengo al frente la Plaza 24 de Mayo, y más abajo, la Plaza de Santo Domingo. Las prostitutas han habitado estas plazas y estas calles desde los tiempos de La Colonia. Pero es una ciudad que no las tolera y no pocas veces sus autoridades han intentado desaparecerlas. 

En el costado sur de la plaza de Santo Domingo enfilan varias de ellas; viejas y jóvenes, buenas y malas. No muy lejos, sus fieles maridos aguardan; matan el tiempo fumando bazuko o jugando a las cartas.

Cuando yo era nuevo por aquí las putas solían verme pasar y me invitaban a ir con ellas —Hola guapo, ¡vamos! me decían con un guiño de ojo y su fingida sensualidad. Yo les devolvía la sonrisa fingida y pasaba de largo — ¡Otro día seguro! les contestaba.

Pronto las plazas, las calles, la gente, empezaron a serme familiar. Noté que no había peligro y entonces Mina Molina, mi amada novia, vino a vivir conmigo. Al verme con ella las putas dejaron de invitarme. Pero las cosas con Mina no salieron bien y tuvimos que separarnos ¡Qué triste me sentía! 

Nunca he salido con ninguna de ellas, pero no lo niego, teniéndolas tan cerca ganas no me faltan. Hace poco apareció una puta que me gusta muchísimo pero no he tenido el valor de acercarme porque tengo miedo... No la he visto con ningún proxeneta y eso me consuela… solo la he visto acompañada de una vieja elegantísima que la gente comenta que también fue prostituta en la gloriosa época del Copa Cabana, el Noches de Paris, el 125; allá por los años 90. 

A esta hora de la noche me entran ganas de bajar e invitarle a venir a mi casa. Pero no, hay algo que me detiene…

¡No me vaya a pasar lo que a Raskólnikov con Sonia! 

Publicado la semana 22. 31/07/2021
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