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Freddy Auqui Calle

Las playas del caribe

Soy una mujer de 70 años. Toda la vida he sido profesora de primaria y ahora estoy jubilada. Tengo dos hijos a los que no he visto los últimos cinco años porque viven en Europa. La última vez que los vi fue en el verano de 2016.

Toda mi vida he sufrido una depresión horrible.

Aprendí a deprimirme el día que encontré a mi padre y a mi madre teniendo sexo, cuando yo era una inocente niña de seis años.

En principio no lo entendí, pero cuando signifiqué el asunto a eso de los 14 años, deseé, entre otras cosas, matar a mi padre, y cuando me casé, quise matar a mi esposo. Naturalmente eso nunca pude hacer.

Nunca pude ocuparme de mi por falta de recursos y porque con el tiempo la depresión y la rabia se volvieron parte de mi sufrida identidad.  Pero todo acabo hace un par de años.

 

Aproveché mi jubilación para ir al psicólogo. 

Tuve suerte de encontrar al doctor López, un hombre muy simpático.

En principio mi esposo no estuvo de acuerdo porque él también se había acostumbrado a mi depresión —¡Juan es un alfa de Dios! — Pero agarré valor y fui al psicólogo y le conté toda mi vida. El doctor López, tan sabio como es, me ayudó a encontrar el origen de mi infelicidad.

 

­­Recuerdo que un día estaba yo en su consultorio, bebía una taza de café, y de repente dijo que para librarme de la depresión debía cumplir mi deseo. No lo entendí. Lo dijo nuevamente con estas palabras ¡Debes matar a tu esposo y a tu padre!

Al escuchar aquello me quedé de piedra, pero cuando me explicó, respiré aliviada.

Debes matarlos de modo simbólico, dijo, y me acarició la mejilla. Bueno, dígame usted cómo, pregunté.

Entonces me sugirió que escribiera una carta, un cuento, una novela, una anécdota, algo, en donde yo debía acabar con ellos… liquidarlos.

 

Así lo he hecho. Los últimos dos años no he hecho otra cosa que escribir la novela de mi vida. Puedo decir que por primera vez soy una mujer feliz. Ayer finalicé el cuarto capítulo en el que acabo matando a dos pájaros de un tiro: todo se resume en un accidente de auto en donde mueren estos dos señores.

¡Dios, que aliviada me siento!

Ahora voy a empezar el ultimo capitulo. Este tendrá un argumento sencillo. Después de la muerte de padre y esposo, la viuda experimenta una felicidad celestial, se enreda en amoríos con su psicólogo personal y los dos se largan a pasear en las playas del caribe. ¡Me encantan los finales felices!  

Nada de esto le he contado a mi esposo. Quiero decir, nada del argumento de mi novela. Si nunca le conté que siempre tuve ganas de matarlo después de hacer el amor, a estas alturas no tengo porque contarle nada. Juan sabe que escribo, pero no lo que escribo. Dice que estoy distinta, que me siente distante, arisca. Pero yo me siento mejor que nunca y eso es lo único que me importa ahora.

Y bueno, para ser sincera, siento una enorme deuda con el doctor López.

Las playas del caribe no nos caerían nada mal. 

Publicado la semana 41. 16/10/2021
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