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Lucía Belvis

¡VIVAN LOS NOVIOS! PARTE 2/2

            Hola, mi nombre es Toni, supongo que ya os habrán hablado de mí.

            Para quién no se acuerde, soy el hijo de Luis, amigo de Trini, aquella chica que se casó hace nada.

            Hoy voy a contaros otra historia de bodas, la de mi padre y Miguel, concretamente.

            Supongo que querréis que empiece por el principio, así que… hechas las presentaciones, pasemos a lo que interesa, la loca historia de la boda de Luis y Miguel.

            Para poneros un poco en situación, voy a narraros un poco de la historia de mi vida, sólo las partes más importantes, lo prometo.

            Mi padre y mi madre se conocieron en el instituto, y se “enamoraron” gracias al alcohol y a las fiestas locas a las que iban, gracias a las que nací yo.

            Al principio todo era perfecto. Se amaban a su manera, y yo no soy un mal crío, pero luego mi madre entró en su fase de neurótica total. Empezó a obsesionarse con los alienígenas, las conspiraciones gubernamentales y el medioambiente, y un buen día nos abandonó a mi padre y a mí para irse a abrazar árboles a lo más profundo de la selva amazónica.

            Desde entonces, Luis me crió solo, con mucha paciencia y obsesión por la limpieza, aguantando todas y cada una de las tonterías que decía y pagando todas las multas que le llegaban por los grafitis que hacía.

            He de reconocer que no se lo he puesto nada fácil, pero podría haber sido peor, creedme.

            El día en el que me presentó a Miguel, yo estaba grabando mi primer video de YouTube (plataforma en la que ahora soy bastante conocido por mis bromas, que se han vuelto virales), y por su culpa tuve que detener la grabación.

            No nos llevamos bien al principio, es más, traté de separarlo de mi padre numerosas veces, hasta que vi cómo Luis sonreía cuando estaba con Miguel, y me di cuenta de que no lo había visto tan feliz con otra persona en toda mi vida.

            Una vez explicado esto, avancemos en el tiempo hasta el día en el que tuve que ir con estos dos ceporros enamorados a buscar sus trajes perfectos para la boda, y que mejor lugar que el establecimiento en el que mi tía Trini había adquirido su traje de novia.

            —No me gusta.

            —Luis, por favor, no podemos quedarnos aquí todo el día, decídete por uno para que podamos irnos—. Suplicó Miguel.

            —Sí, por favor, tengo que hacer un directo de Instagram, mis seguidores se pondrán furiosos si no lo hago…

            — ¡Es la boda de tu padre, Toni!

            —Lo sé, Miguel. Pero si no te quejas cuando a veces llega dinero a casa gracias a mi actividad como influencer, no digas ni una palabra ahora.

            —Deja al niño, cariño, si aporta dinero para la casa, está bien lo que haga. Pero Toni, Miguel tiene algo de razón. Es un día importante para los dos, y tienes que adaptarte un poco.     

            Puse los ojos en blanco y me hundí más en el sofá.

            Encendí mi teléfono móvil y vi cuántas personas habían comenzado a seguirme ese día. Hubo un nombre de usuario que me llamó la atención: “La_naturaleza_es_vida78”. Me recordó a mi madre, pero no le di mayor importancia. Subí algunas historias y chateé un poco con mis amigos.

            —Es que no me convence…

            — ¡Oh, venga ya, Luis! ¡Estás muy guapo! ¿Verdad Raimundo?

            El empleado del pelo verde miró mal a mi padre y dijo:

            —No voy a opinar.

            —Yo pienso que le queda genial, señor—. Dijo un empleado que tenía los ojos más azules que había visto jamás.

            —Es que el color…

            —Lo tenemos en otros tonos.

            — ¿De verdad?

            —Sí, le traigo la gama de colores que tenemos para ese traje.

            —De acuerdo, gracias.

            Varios interminables minutos después, conseguimos salir de la tienda, y llegué a tiempo a casa para hacer mi directo de Instagram.

            Una vez que los trajes estuvieron comprados, Luis y Miguel hablaron con Lucio, el extraño individuo que había oficiado la boda de Trini (sí, iban a reciclar la tienda, el oficiante y los invitados. Menos mal que la ceremonia se celebraba en Cabo de Gata, Almería).

            Lucio era un tipo muy raro, miraba a todo el mundo como si fuesen insectos que él pudiese aplastar… pero bueno, no había nada de lo que preocuparse.

            Los días siguientes fueron bastante agitados, tuvimos que hacer un montón de preparativos finales y llamar a un montón de gente.

            Por fin llegó el gran día, y yo sólo podía pensar en no cagarla mientras llevaba los anillos, porque mi tía, Trini, iba a estar transmitiendo la boda en directo y porque no quería estropear el gran día de mi padre. Todo iba bien, no di ningún paso en falso, y los anillos llegaron a salvo al altar, donde Lucio volvía a mirarnos como si fuese un dios y mis padres se removían inquietos, deseosos de estar casados de una vez por todas.

            Recuerdo que me permití sonreír, ese día se quedaría en mi memoria como un recuerdo extremadamente feliz… o al menos así hubiese sido si no hubiera pasado aquello.

            — ¡LUIS!

            Todos nos giramos, extrañados. Trini y su hermana no daban crédito a lo que veían. Paquito se llevó las manos a la cabeza. Mía y Carlos dejaron de morrearse para poner los ojos como platos. Sara, Ricardo y Emma se pusieron en pie de la sorpresa, y un grito de asombro colectivo se elevó hacia el cielo.

            Mi madre estaba allí, vestida de la cabeza a los pies con extrañas hojas, cubierta de barro y sin zapatos.

            — ¡No me jodas! ¿¡Elisa!? ¿Es que no puedes dejarme ser feliz?

            Me quedé congelado. Aquella mujer que me había abandonado estaba de nuevo frente a mí, y no sabía qué decirle.

            —Supe dónde estabas gracias a Toni.

            Todos se giraron hacia mí.

            — ¿¡Toni!?

            — ¡No tengo ni idea de lo que está hablando! ¡Yo no he tenido contacto con esta mujer desde que nos abandonó!

            Luis se giró hacia Elisa.

            — ¡No me pongas en contra de mi hijo!

            — ¡Es nuestro hijo, Luis! ¡No te equivoques!

            — ¡No! ¡Yo lo crié! ¡Tú te volviste loca y lo dejaste solo! ¡Nos dejaste solos! ¡Yo había comenzado a amarte, Elisa!

            Toda la audiencia soltó un suspiro de tristeza.

            — ¡Intenté que viniéseis conmigo, Luis! ¡Fuiste tú el que nos separaste al decirme que estaba loca!

            — ¡Lo estás! —Dije.

            Todos se giraron de nuevo para mirarme, parecía que estaban en un partido de tenis.

            —Cariño, Toni, ven conmigo…

            — ¡Venga ya! ¿A la selva? ¡Madura, Elisa! ¡No eres una indígena, vives en este mundo! ¡Si de verdad quieres ayudar al medio ambiente, debes hacerlo desde aquí, no escondiéndote en mitad de la jungla como una cobarde!

            —Te han lavado el cerebro, Toni… lo que yo hago…

            — ¡YA ESTÁ BIEN!

            La poderosa voz de Miguel se alzó sobre la de todos los demás.

            — ¡AMO A LUIS, Y QUIERO A TONI COMO SI FUESE MI PROPIO HIJO! ¡NO PUEDES IMAGINARTE EL DAÑO QUE CAUSASTE CON TU PARTIDA, ELISA, NO TIENES DERECHO A VOLVER! —

            Sus puños comenzaron a temblar.

            — ¡LUIS ES FELIZ AHORA! ¡YA LLORÓ POR TI, Y ESTOY SEGURO DE QUE EL POBRE CHIQUILLO AÚN NO LO HA SUPERADO! ¡PUEDE QUE NUNCA LO HAGA! ¡DEJA DE HACER DAÑO Y DESAPARECE!

            No me había dado cuenta de que estaba llorando hasta que noté cómo mis mejillas se humedecían. Luis estaba temblando, y el rostro de Miguel era la viva imagen de una ardiente brasa.

            — ¡No tratéis de alejar a mi hijo de mí!

            — ¡Deja de joder, Elisa! ¡Miguel tiene razón! —Gritó Trini.

            Varios invitados se levantaron y fueron hacia Elisa, muy enfadados. Eran los miembros del coro de Miguel y los amigos de mi padre. Carlos estaba hecho una fiera. Paquito tuvo que agarrar a Trini.

            Se armó tal revuelo que el propio Lucio tuvo que intervenir:

            — ¡SEÑORES!

            Silencio.

            — ¡NO SÉ SI OS ACORDÁIS DE QUE YO COBRO POR HORAS! ¡ME PARECE MUY BIEN QUE QUERÁIS PEGAR A ESA TÍA, PARECE QUE SE LO MERECE, PERO OS PIDO QUE SEA DESPUÉS DE LA CEREMONIA! ¡TENGO OTRA BODA DESPUÉS, ASÍ QUE…!

            Todos volvieron a sus sitios, lentamente, de mala gana.

            — ¡Gracias! —Gritó Lucio mientras que se alisaba el traje.

            — ¡Perdón! ¡Pero es que no quiero que ella esté en mi boda! —Gritó mi padre.

            — ¡Toni si quiere que esté! ¿Verdad, cielo?

            — ¿¡Pero de qué hablas, loca!?

            —Empecé a seguirte en Instagram.

            — ¿Tú eres “La_naturaleza_es_vida78”? ¡Sabía que debí haberte eliminado de mis seguidores!

            — ¡Esto es increíble! ¿Has averiguado dónde estábamos espiando la cuenta de tu hijo? ¡Estás enferma!

            — ¡No lo estoy! ¡Es sólo que no veis la verdad!

            Nadie pudo detener a Trini, ni siquiera Paquito, que también salió corriendo en busca de esa mujer.

            La colisión entre los tres fue épica.

            El coro de Miguel fue a separarlos, y Lucio encendió un cronómetro.

            — ¡Suéltame, loca!

            — ¡Yo tuve que soportar a Luis cuando lo dejaste! ¡Verlo llorar me partió el corazón! ¿¡Y ahora pretendes llevarte a su hijo también!? ¡Lo destruirás!

            Me moví por primera vez, y me dirigí hacia mi madre.

            —Vete, no quiero verte nunca más. Ahora somos felices, ¿vale? Deja de fastidiar.

            — ¡Toni! ¡no me hables así, soy tu madre…!

            — ¡Si alguien de los presentes debe ser mi madre, entonces esa sería Trini! ¡Ella ha estado a mi lado desde siempre, al igual que su hermana! —

            Las dos me miraron, al borde de las lágrimas.

            —Simplemente desaparece, por favor…

            — ¡Te vamos a poner una orden de alejamiento, como a Javier! —Exclamó Carlos.

            — ¡Sí, vuelve a la selva a dormir con los tigres! —Dijo Ricardo.

            — ¿Tú ves normal cómo vas vestida? —Preguntó Emma arrugando la nariz, asqueada.

            Mi madre empezó a retroceder, sin dejar de mirarme, como un animal herido.

            — ¡No voy a renunciar a ti, Toni!

            — ¡No vuelvas más, Elisa!

            Carlos y Paquito siguieron gritándole, mientras que Trini y su hermana me abrazaban.

            Cuando todo pasó, Lucio carraspeó, y volvimos a la normalidad.

            Mis padres se casaron, y unas sirenas de policía comenzaron a sonar.

            — ¿Es usted Lucio Román?

            — ¡NUNCA ME PILLARÉIS CON VIDA!

            Los policías empezaron a perseguir a Lucio, que estaba tratando de escapar a toda velocidad. Al final eran verdad aquellos rumores de que había matado a alguien, hay que ver lo caprichoso que es el destino, ¿verdad?

            El resto del día fue… más o menos normal. Mi parte preferida fue cuando tuve que declarar a la policía lo que sabía, fue muy guay.

            Después de toda la locura, nos enteramos de que mi tía, en el calor del momento, no había parado la emisión.

            Tomé mi móvil y dije:

            —Bueno, chicos, este ha sido otro loco día en la historia de vuestro amigo, Toni. Seguidme en Instagram y Twitter y suscribiros a mi canal de YouTube. ¡Sayonara!

Publicado la semana 15. 12/04/2021
Etiquetas
Instagram, comedia, bodas, nuevas tecnologías, activismo , parte 2/2
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