26
Lucía Belvis

25 de mayo de 2048:

25 de mayo de 2048:

A estas alturas de la vida, he de decir que de lo único de lo que me arrepiento es de no haberle dicho todo lo que quería ese día en el aeropuerto, cuando pude apreciar su sonrisa por última vez. También siento no haber podido despedirme propiamente de mi familia y mis amigos, aquellos que siempre estuvieron para mí, y a los que nunca pude volver a ver.

Ese día de 2028 dije adiós al sol de mi tierra, a la brisa y al olor familiar de la ciudad que me vio crecer y a las voces de las almas que se quedarían unidas a la mía por un hilo invisible e irrompible. Me abrazaron y me dijeron adiós inocentemente, sin saber al verdadero lugar al que me dirigía, ni lo que haría en realidad.

Lo siento, mamá. Te mentí, destrocé toda la confianza que pusiste en mí, y manché mis manos de sangre.

Papá, te extraño, olvidé que el amor era lo más importante, y decidí huir a la boca del lobo para nunca más poder regresar.

Hermanos míos, siento no poder cumplir las promesas que os hice ni poder envejecer junto a vosotros. Siento no poder ser una tía para vuestros hijos y no poder apoyaros desde donde estoy ahora.

Amigos, me llevé conmigo todas esas sonrisas y palabras que me regalasteis cuando peor estaba. Esas tardes y esas noches hablando de cualquier cosa y haciendo locuras se gravaron a fuego en mi piel, y evoco esos recuerdos cuando la oscuridad es tan profunda que no hay nada que me ayude a seguir.

Mi amor, ese que nunca pude tener por cobardía. Siempre quise decirte lo que pensaba, abrazarte y besarte mientras las estrellas explotaban a nuestro alrededor. Te hubiese dado todas las rosas y hubiese iluminado tus días como el rayo más claro del sol. No sabes todo lo que daría por despertarme cada día a tu lado, acariciar tu cabello mientras observo tus ojos cerrados y velo por tu descanso. Pero es tarde para hacer eso. Fue tarde en el mismo instante en el que puse un pie en el aeropuerto.

Pensaba que al sacrificarlo todo, el pago sería significativo, pero lo único que ha llovido sobre mí han sido las balas y las noches a la intemperie.

Pensaba que podría regresar, abrazaros una vez más y curar las quemaduras que las llamas del averno habrían dejado sobre mi piel, pero fui demasiado ingenua, demasiado inocente. No supe que tomé un billete de ida que no admitía la venta de uno de vuelta, y que nunca podría volver a disfrutar del cálido abrazo de mi madre, las alegres palabras de mi padre y las risas de mis hermanos y amigos cercanos.

¡Pero a pesar de todo, ha sido una buena vida!

A pesar de la soledad y el peligro, he conseguido hacer lo que siempre quise, he logrado vencer a todos los monstruos que siempre me asustaron y acecharon. He pintado sonrisas y he limpiado lágrimas. He visto lo lejos que puede llegar un ser un humano, y he podido comprobar mis propios límites.

El mar está precioso esta tarde, deberíais poder verlo, la luz del atardecer ha teñido las traslúcidas aguas de púrpura y rosa, y las palmeras cantan a mi alrededor.

Espero que os lleguen las cartas que os he escrito, en las que os explico el por qué de mi partida y la verdad de mi vida, esa que solo los culpables y los cómplices saben, esa que debería haberme llevado conmigo a la tumba.

No os podéis imaginar cuánto me gustaría poder fusionarme con el mar, generador de toda la vida que hay en este planeta, verdadera madre, cosa que yo nunca podré ser, a pesar de ese deseo que siempre tuve.

A veces escucho risas de niños a mi lado, torturándome, recordándome lo que pude haber tenido, pero que perdí incluso antes de intentar conseguirlo. Ahora el único legado que puedo dejar es un rastro de palabras y sangre tras de mí, lleno de violencia, dolor, tristeza y momentos felices.

Quiero deciros que yo nunca os olvidé, que siempre os mantuve junto a mí, en una palabra, un gesto, un libro, un recuerdo e incluso la visión de una estrella.

Quiero deciros que lo intenté, que traté de volver con vosotros, pero estaba tan hundida en el barro que estaba empezando a convertirme en él.

Os quiero, yo siempre lo hice, es solo que bailé demasiado con el destino, y ahora me reclama, me llama, me necesita.

Ese vals desenfrenado con la muerte me salió bien durante todos estos años, pero ya es hora de que dejemos de pisarnos mutuamente, es hora de que demos el paso final y la música deje de sonar.

El telón caerá junto con el sol, y solo puedo desearos lo mejor.

Me iré con una sonrisa en el rostro, recordando vuestros rostros e imaginando como se verán ahora, que han pasado tantos años.

Adiós, mis amados, os echaré de menos.

 

            La sala se quedó en silencio, y los presentes se miraron.

            —Entonces ella está…

            —Si nos ha llegado la carta, entonces supongo qué.

            Su madre estaba llorando, sus casi cegados ojos miraban hacia todas partes, buscando a una hija que ya creía perdida.

            El padre lloraba en silencio mientras abrazaba a su esposa.

            Los hermanos sostenían la carta, temblorosos.

            Los que fueron sus amigos estaban estupefactos, nadie sabía lo que pensar de esa carta.

            — ¿Os ha llegado algo más?

            —Es verdad, ella dijo que enviaría cartas a cada uno de nosotros.

            Un silencio mortal se extendió por la sala.

            El fantasma de la joven a la que perdieron una vez y ahora regresaba para volver a desaparecer estaba presente en los pensamientos de todos.

            — ¡Mi hija no está muerta! ¡Esa carta no es una despedida! ¡Yo no me puedo morir sin volver a verla!

            —Cariño, puede qué…

            — ¡Ni lo digas! ¡Ella aparecerá!

            En ese momento, alguien llamó a la puerta.

            Todos se quedaron sin palabras y, asustados, los hermanos de la difunta se dirigieron hacia la puerta.

            Se miraron y, el mayor de todos tomó el pomo.

            Frente a ellos se encontraba una mujer en sus cuarenta, sucia y herida, pero sonriente. Tenía surcos en sus mejillas, signos de que las lágrimas habían atravesado la suciedad de su rostro.

            —He vuelto a casa.

 

Publicado la semana 26. 28/06/2021
Etiquetas
Compartir Facebook Twitter
Género
Relato
Año
I
Semana
26
Ranking
0 575 0