07
Manuel Avilés

Bones

Para Irving

 

¡Adelante, Corazón! Retira tus prendas, que ya es momento. Ambos estamos listos y las ganas no nos faltan. Te miro a los ojos y noto que no hay amor, el amor es tonto, el amor apesta, el amor aquí, tan enteros, tan poco desnudos, es una clarividencia de nuestra soledad y pudor, así que haces bien, te ves mejor sin esa blusa marrón.

Estoy de acuerdo, mi pantalón estorba, pero ¿hay diferencia? No tengo mucho que mostrarte, o quizá tengo miedo que notes que hay demasiado. No lo malinterpretes, esas cosas no me importan, hablo de mi alma, pero estás en lo correcto, reitero. La tela no es fina comparada con lo que mora en sí. Camisa, calcetín y calzoncillos. C, c, c.

¿Y ahora? Te disfruto, por supuesto, no hay roce de piel más satisfactorio que el que percibo con la tuya, casi podría decir que te amo, pero sabes bien que sólo es un resplandor de lo absurdo, el amor apesta, el amor es tonto.  

Te creo, muchacha ojos de papel, le creo al desliz de tus labios babosos, a tus dientes firmes y a tu lengua juguetona, mas te creo en estado de sinceridad. Los besos de tu boca me han hecho aprender mil idiomas, viajo y regreso, viajo y regreso. El cabello de mi cuerpo ha comenzado a desaparecer.

No eyaculo, me he dejado de patrañas. No mojas mi carne, te has dejado de patrañas. También se han ido tus cejas obscuras. Disfruto verte en éxtasis, dejamos las drogas ¿Dejamos verdaderamente las drogas?

El contexto se vuelve insuficiente. Tú comienzas, yo prosigo. Retiras la piel de tu brazo derecho y yo arranco, desesperado, la de mis piernas, todo fluye…

Míranos, ¿quién diría que a la mitad somos rojos? Rojos y carnosos. Tus besos han dejado de saber a azúcar, ya sabes a sangre, la primera, la que no brota, pero que toca mis papilas desgastadas.

Estamos navegando en un río perpetuo, hermosa, ¡qué mejor río que el que brota de nosotros mismos! Continúa desnudándote, que ya casi olvido mis constructos sobre el amor.

Me estoy alimentando de ti, literalmente. Veamos quién come más rápido, mejor juguemos a no devorarnos sin antes conocernos. Te conozco, mastica mi ser.

¡Qué nervios aquellos que aquejaron mi alma cuando te conocí! ¡Qué nervios tan deliciosos! Sabía que te pasó lo mismo, sabes rico.

Francamente, no conocía tantos líquidos viscosos, la miel es similar a los tuyos, pronto me convierto en una mosca con sobredosis. Las moscas no tienen consciencia y yo tampoco.

Lo notas, ya hicimos un tiradero. También notas que estoy descalcificado. He perdido cualquier falo digno de penetrarte. Tus olores se funden en mí, toco tu fémur, el tórax, tu columna, te noto verdadera.

Ahora sí, totalmente desnudos, amémonos, ya no necesito decirlo. Te amo, lo sé, lo siento, ya siento, siento con mis huesos.

Publicado la semana 7. 15/02/2021
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