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SBS

Colores.

Recordaba con claridad cómo veía el mundo en sus primeros años de vida, quizás hasta los nueve no había cambiado demasiado. La variedad de colores era tan natural, en todos los tonos e intensidades posibles. Mantenía la idea de que eso sería para siempre, sin embargo, los matices  llegaron poco a poco.

Tomar consciencia del mundo y de lo que significaba todo a su alrededor, tal vez, fue quien volvió sus colores de un tono gris opaco. Llegó al punto de no recordar con claridad el resto de colores, y solo saber de las profundidades y lejanías que poseía el gris. Sus dudas sobre que deparaba su futuro, qué debía hacer, como debía actuar, nublaban su visión antes colorida del mundo. Lejos de ser un panorama aburrido, tan borroso como caminar a ciegas por un terreno escabroso.

Deseo tantas veces retroceder y lograr dilucidar de qué color era el lápiz en sus manos. Sus ojos se esforzaban y su cabeza dolía, pero el color seguía sin surgir y formar parte de su mirar. Era como estar roto, pero sabía que no podría evitarse; un destino inevitable.

Creció y su gris se volvió rosado. Llenó de esperanza e ilusión, encontró el motivo de su vivir. Girando sobre puntas, convertido en bailarín de ballet clásico, pintó de rosa pastel su entorno. Cada día despertaba con más ganas de mirar al mundo y descubrir todos los tonos de rosado que podía entregarle a sus ojos.

La primera vez que su rosado tomo un tinte más fucsia, fue una tarde de verano, en el parque junto a unos amigos. Había sido una reunión espontanea entre conocidos, improvisando hasta el lugar de los hechos. El fucsia fue amor, y el amor se intensifico con cada segundo a su lado.

Tardaría mucho en darse cuenta que ella no lo veía del color del amor, lo veía en un vanidoso y avaricioso amarillo. Viendo el mundo de colores tan distantes, no pudieron convivir por mucho tiempo. Su corazón se rompió y su mundo roso la negrura absoluta del desasosiego. Las tormentas del dolor cubrieron todo su rosa.

Pero entonces, en un giro inesperado de la vida, comenzó a ver el mundo de color rojo. Tan rojo como las cerezas en su mejor punto. El amor más puro inundo su corazón en un tsunami de emoción. Tenía entre sus manos al ser más dulce e inocente; su hijo. Había nacido en un momento para nada indicado, pero no era ello lo que importaba. Un precioso rojo fue parte de su existencia cada año que ese niño crecía, sin detener su intensidad.

Nunca más pudo ver otro color, porque era el único de ellos que realmente estaba lleno de relevancia en su vida. Sus demás colores dejaron su paso en el pasado, y perecerían en el olvido. El rojo permanecería hasta el fin de sus días, y mucho más allá. El mundo, en un intensó rojo carmesí, lleno del amor hacía la única persona importante en su vida, era hermoso.

Publicado la semana 14. 11/04/2021
Etiquetas
ciencia ficción, Colores, realidad ficticia
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